INFO
Desde Bilbao llega una de las propuestas más inclasificables y salvajes del panorama actual: Los Chivatos. Formados en 2015, su sonido nace del choque entre el punk, el grunge y una energía difícil de domesticar, como si el desorden tuviera forma de banda.
Lo suyo es el “Ñunk” —punk con “ñ”—: directo, ácido, surrealista y sin intención de encajar en ningún molde. Sus canciones avanzan entre la paranoia, la ironía y la descarga frontal, con una intensidad que recuerda a un cruce imposible entre Pony Bravo, Rage Against The Machine o System of a Down, pero con identidad propia y en castellano.
Si el punk clásico gritaba que no había futuro, Los Chivatos parecen responder con otra idea: sí lo hay, pero tampoco importa demasiado. En ese caos consciente han construido un universo propio donde todo vale siempre que sea estimulante, divertido y, ahora más que nunca, lleno de hits.
Su nuevo disco, Pulpa, confirma el momento: diez canciones directas, afiladas y sin escapatoria que ya han puesto al underground en alerta. Sobre el escenario, esa energía se multiplica: intensidad, actitud y una sensación constante de que cualquier cosa puede pasar.
Ellos mismos lo resumen mejor que nadie:
“Somos un pollo sin cabeza corriendo en círculos, no sabemos muy bien qué estamos haciendo ni cuándo caeremos desplomados.”
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Desde Bilbao llega una de las propuestas más inclasificables y salvajes del panorama actual: Los Chivatos. Formados en 2015, su sonido nace del choque entre el punk, el grunge y una energía difícil de domesticar, como si el desorden tuviera forma de banda.
Lo suyo es el “Ñunk” —punk con “ñ”—: directo, ácido, surrealista y sin intención de encajar en ningún molde. Sus canciones avanzan entre la paranoia, la ironía y la descarga frontal, con una intensidad que recuerda a un cruce imposible entre Pony Bravo, Rage Against The Machine o System of a Down, pero con identidad propia y en castellano.
Si el punk clásico gritaba que no había futuro, Los Chivatos parecen responder con otra idea: sí lo hay, pero tampoco importa demasiado. En ese caos consciente han construido un universo propio donde todo vale siempre que sea estimulante, divertido y, ahora más que nunca, lleno de hits.
Su nuevo disco, Pulpa, confirma el momento: diez canciones directas, afiladas y sin escapatoria que ya han puesto al underground en alerta. Sobre el escenario, esa energía se multiplica: intensidad, actitud y una sensación constante de que cualquier cosa puede pasar.
Ellos mismos lo resumen mejor que nadie:
“Somos un pollo sin cabeza corriendo en círculos, no sabemos muy bien qué estamos haciendo ni cuándo caeremos desplomados.”





